Un lugar relativamente nuevo, que empezó siendo la cafetería de una clínica privada y ahora aparte de ser esto, es un bar restaurant en la Avenida Monseñor Rivero.El primer local, donde comí por primera vez, está ubicado en la clínica Angel Foianini, supongo que al tener tanta clientela que iba a comer allí a pesar de no tener necesidad de ir a la clínica se dieron cuenta de la necesidad de la gente de poder disfrutar sus platos en otro punto de la ciudad, mas cómodo.
El lugar es elegante y moderno, confortable, limpio y muy bien aclimatado; la atención mientras el local no esté saturado de gente es buena, luego tiene sus falencias. La comida es su punto fuerte, he probado la mayoría de los platos, unos buenos y otros mejores, pero todos de excelente calidad, sabor, presentación, tamaño y precio.
Les recomiendo la milaneza napolitana con ensalada verde y papas fritas, todas las ensaladas pero en particular la mexicana y de postre el pie de manzana con helado de vainilla.
Un muy buen lugar, con excelente comida a un precio razonable tomando en cuenta el ambiente, vale la pena frecuentarlo e ir probando los diversos platos.